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Cómo utilizo mis herramientas de aprendiz en momentos de dificultad

Cómo utilizo mis herramientas de aprendiz en momentos de dificultad

Temor, dolor, enfermedad, sentimiento de pérdida. Los estragos que deja a su paso la pandemia, requieren una respuesta a varios niveles. Dicha respuesta debe estar basada en principios de responsabilidad, de solidaridad, de fraternidad, en la más amplia acepción de la palabra.

¿Y surge la pregunta: Puede la masonería aportar su grano de arena en este contexto?

La respuesta es SI. La masonería parte del hecho que los seres humanos somos hermanos, y por consiguiente unidos – a pesar de nuestras diferencias – por un vínculo indisoluble. De ahí que debemos y podemos contribuir a ello.

  • Cómo utilizar mis herramientas de aprendiz en estos momentos de dificultad.

La Regla de 24 pulgadas, el Mallete de desbastar y el Cincel, forman parte de nuestra caja personal de herramientas como miembros de un gremio de constructores, aplicándolas a nuestra moral, en un trabajo que realizamos por analogías.  Las tres están íntimamente relacionadas. Y para realizar un trabajo con una de ellas generalmente tenemos que tener el concurso de las otras dos.

La Regla de 24 pulgadas, nos ayuda a poner en contexto, en tiempo y lugar, aquello que deseamos realizar. Le da un orden y un propósito a nuestras acciones.

Al orar y meditar, volvemos nuestra mirada al Gran arquitecto del Universo. Contemplamos la vida, tratando de entender el movimiento, la dinámica en la que nos encontramos, tratando de entender lo que le es inherente. Y tratamos de poner disciplina y atención en lo que hacemos, con el fin de lograr coherencia y consistencia en nuestras acciones cotidianas.

En situaciones como las que hemos vivimos, se vuelve fundamental servir al amigo o hermano en necesidad, se vuelve esencial fortalecer la fraternidad, se vuelve vital la presencia virtual o física, ante Hermanos o amigos que por diversas circunstancias se encuentran solos, y más aún cuando son personas de edad avanzada. Al hacerlo, tratamos de vernos en el otro.

La regla de las 24 pulgadas nos da pautas para utilizar bien nuestro tiempo, dado que el trabajo de un francmasón debe ser útil y eficaz a cualquier hora del día y de la noche. De ahí que la regla nos invita a enfocarnos en lo fundamental.

La regla de 24 pulgadas, requiere del aporte del cincel y del martillo.  ¿Y por qué?

Porque en nuestras labores se requiere establecer criterios claros, justos, e inteligentes. Y eso nos lo da el cincel. En base a un diálogo interno tratamos de precisar nuestras intenciones y nuestras acciones, precisar dónde queremos ir, que debemos y que no debemos hacer, teniendo en consideración el respeto del otro.

Hay momentos que tenemos la impresión que ese cincel interno se gasta, que pierde filo. Tenemos entonces que afinar nuestras decisiones y como se dice en metalurgia, templarlo nuevamente.

Pero el Cincel de poco nos serviría si no contamos con el Mallete de desbastar.

El Mallete de desbastar habla de la voluntad, de la energía y la fuerza necesarias para poner en práctica nuestras decisiones, afín de asestar golpes justos en peso y medida.  Algunos de los golpes que damos serán fruto de una reflexión profunda. Quizás otros serán resultado de nuestra intuición, de ese “conocimiento natural” que si estamos atentos, podemos observar cómo se manifiesta.

Y en las actuales circunstancias dicho trabajo estará orientado en todo momento a responder a las necesidades del otro, y por ende a fortalecer la fraternidad, en tanto que cimiento que une las piedras del templo.

Estamos ante un problema que implica a individuos, a comunidades, que demanda acciones conjuntas dejando de lado todo individualismo, todo egoísmo.

  • La aldea global

El concepto de aldea global se ha vuelto más pertinente que nunca. El mundo entero tiene miedo. Sus referentes enmudecen. La noción de pérdida está más presente que nunca en todos los meandros de la vida, tanto en lo relacionado con la noción de supervivencia, así como con las circunstancias de la muerte.

Y ese temor se amplifica en ocasiones con la soledad, con no tener a quien asirse, con no tener a dónde asirse. Y la realidad se presenta dura, sin entreactos, angustiante. Cuán difícil es alcanzar alguna dosis de certezas, lograr la serenidad, en estos momentos. Nuestras certezas se vuelven aproximaciones, mientras el temor trata de colarse en las entrañas.

Ante el pánico, ante la incertidumbre, ante el miedo, lo mejor es actuar con nuestras herramientas, teniendo siempre presente los valores herméticos relacionados con lo justo, lo inteligente, lo necesario.

Estamos en un inédito proceso de aprendizaje. A golpe y porrazo, estamos sanando o re enfocando nuestras relaciones con los demás. Estamos aprendiendo a valorar las cosas simples y a la vez profundas de la existencia. A valorar la compañía, a valorar el abrazo, a implicarse en el servicio.

  • La fraternidad masónica

Poco a poco, en tiempos y lugares determinados, con la ayuda de nuestras herramientas vamos puliendo nuestra piedra, nuestra materia prima, tratando de poner en práctica la noción de servicio. Es lo que trato de hacer.

Bien sabemos que la fraternidad no es un principio abstracto, que no se genera ni se decreta espontáneamente. Sólo se logra a través del trabajo. Estamos hablando entonces de una fraternidad interactiva: del yo y el nosotros.

Dicha fraternidad interactiva tiene como elementos el apoyo moral, emocional o material que cualquier masón brinda o recibe de sus hermanos, como una de las expresiones de la solidaridad humana para la cual la masonería trabaja.

El desafío es tratar de salir juntos no solo de la crisis del coronavirus sino también de aquellas otras crisis que desde hace décadas están en nuestro entorno.

Nuestro deber es asumir este desafío con dignidad y responsabilidad, con espíritu crítico y filosófico, aunando ciencia y conciencia, en un ejercicio de solidaridad colectiva, como expresión medular de la Fraternidad.

El masón se caracteriza por la apertura, la capacidad de escucha frente a los problemas sociales, a los eventos mundiales. El masón es consciente de su responsabilidad. De ahí la importancia de – respetando la dignidad de la persona y sus diferencias-, incluir, integrar al otro, reconociendo su libertad, autonomía e igualdad en dignidad y en derechos.  A través de la interdependencia se manifiesta la solidaridad como vínculo asumido voluntariamente que nos une con la humanidad.

El deber de un masón es de interrogarse, de responder, de buscar soluciones a los problemas de nuestro tiempo, lo cual requiere de motivación, creatividad, empuje.

  • Masonería y pandemia

Somos conscientes de cuán importante es para nuestra logia estar en contacto con sus miembros, de estar al tanto de su situación, de estar presentes física o virtualmente, de brindar afecto y de ser posible alivio fraterno.

La masonería tiene una larga historia de superación de la adversidad. Una vez más debe ser un faro para la comunidad, para la sociedad, para sus miembros.

La Fraternidad Masónica, es una invitación a trabajar sobre uno mismo y entre nosotros, a formar un vínculo intelectual y emocional en y con la sociedad

En el sombrío panorama en el que nos encontramos, hoy más que nunca se requiere ser como el bambú: tener las raíces sólidamente ancladas en valores y principios éticos en tanto que expresión de una fraternidad activa y manifiesta y a la vez ser flexible para no quebrarse y ser derrumbado por vientos huracanados.

El desafío es cómo promover el bien común frente a intereses personales o corporativos, en una civilización que privilegia el individualismo y el egocentrismo.

  • A manera de conclusión

Nuestras herramientas nos permiten enraizar y darle fuerza a nuestras acciones solidarias y fraternas.

Esta pandemia ha demostrado que la fraternidad y la solidaridad son fundamentales en la respuesta.

La pregunta que surge es: Frente a la experiencia vivida, cuando la pandemia quede atrás, ¿seremos capaces de dar un salto cualitativo, poniendo un orden diferente a la existencia; seremos capaces de aprovechar las lecciones de la experiencia vivida? ¿Lo habremos entendido? No es obvio esbozar una respuesta.

 

APC

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